sábado, agosto 19, 2006

DECISION SIN EFECTOS COLATERALES


De vez en cuando hay que saber tomar una decisión, llevarla hasta el final, no pensar en efectos secundarios, daños colaterales, terceras personas; esa clase de mentiras de manual que nos venden en botellas no reciclables, esos sueños de un solo uso, con sabor a cerveza de barril; como todo lo que se rompe en mil pedazos cuando lo aprietas contra el corazón. Como si fuera fácil cumplir con lo que nos encomendamos a carta cabal, lo cierto es que nadie tiene la sabúria para tomar la decisión exacta, con la persona exacta, la sonrisa exacta; sin que por un momento no haya pensado en la segunda alternativa, que podria haber sido la más acertada.

miércoles, agosto 16, 2006

MIENTRAS NUNCA ACABA


Mientras decido que hago en esta ciudad sin acentos; mientras paseo por este lugar ajeno como cualquier otro, llena de colores y de gente; mientras paseo unos cuantos cosméticos en la bolsa, mientras las frases me golpean; tan solo tengo 2 soles en el bolsillo para comprar unos cigarrillos, esperare el vuelto mientras mis problemas quedan lejos, tan lejos; mientras siento que me escondo de mil cosas; mientras mi tiempo no tiene significado en el futuro; mientras estas calles duelen menos; mientras encuentro mil maneras de huir, de escapar desde este lugar que apenas me dice poco o nada, mientras planeo mi proxima huida o quiza mi ultimo viaje; mientras escribo; mientras todo deberia dormir; mientras yo no duerma.

domingo, agosto 13, 2006

SIN GANAS DE NADA, MENOS DE TI

Entre tú y yo prefiero el silencio. Evitarnos esas palabras vacías, huecas, esa sensación de estar interpretando un papel amargo. Prefiero que nuestras miradas lo expresen todo, toda la nada que se levanta como un muro de piedra entre nosotros. Jugar a no vernos, a ignorarnos, es una solución tan válida como desnudar los cajones y eliminar cada capa de vida que hemos grabado sobre la piel del otro. Por eso no caigamos en la rutina del volver a empezar, no hagamos de esto más de lo que se merece. De lo que nos merecemos. Prefiero el frío y la espina que nos regalamos: es mejor para los dos no malgastar energías en regar una flor muerta.

A MEDIA VOZ

Si el objetivo es alcanzar el número uno, puedes ir borrándome de la lista. Al fin y al cabo, sólo soy un par de manos abiertas, palmas hacia arriba, extendidas sobre la mesa. Tan inofensiva como pintar un amanecer del color de tus ojos. Y de vez en cuando contarte un poquito, apenas una diapositiva, acerca de la chica que buscaba la felicidad armada con un cazamariposas y media sonrisa; aquella chica que caminó durante tanto tiempo y que acabó en una vía muerta al otro lado de la frontera, donde los sueños dejan de respirar. Convertidos en extraños, completos desconocidos que cada vez que se encuentran, sacuden el polvo acumulado de sentirse incompletos, pronuncian cuatro palabras en un mal español y juegan a detener los relojes de la plaza. Hay tanta gente dentro de mí que no vas a conseguir asignarme una posición, un puesto en la clasificación, nada de archivadores ni tablas de contingencia. Únicamente un hilo verde nos une, tan delgado que los demás no lo notan hasta que tropiezan con él. Puedes consumirte en tu propio fuego si es lo que pretendes. Yo sólo soy las manos extendidas.

POR LOS BESOS QUE TE DI


Eran las 8 de la noche y en mí todo encuentro clandestino, se había convertido en la única manera de estar a su lado. Algunos meses atrás, me reconfortaba tan solo con mirar sus hermosos ojos, que en mi imaginación, danzaban al compás de la luna, sin embargo no sé porque esa noche, quise salir corriendo sin mirar atrás. Era la primera vez en que nos veríamos a solas, la primera noche, en la que por fin saldríamos de aquella máscara, de la cual nos habíamos hecho cómplices. “Deseaba tanto que la noche no terminara, tanto que era capaz de creer en cada una de las palabras pronunciadas por aquellos labios que algún día sentí descubrir entre sueños”. Jamás dije nada que me pusiera en evidencia, tan solo atinaba a refutar cada proposición bien compuesta que según yo, era una vil y malintencionada mentira. No sé porque pensaba así, era este un miedo indiscutible, de eso no cabe duda. Refugiaba mis sentimientos imitando cada uno de sus gestos, sutiles caricias que le hacía con tanto fervor a mi ensortijado cabello, era hora de cambiar de rumbo, de respirar otro aire, de imaginar mi vida al lado suyo. Me miraba con los mismos ojos de siempre, con esas frenéticas ganas de quedar atrapados en aquel beso, aquel beso que esperábamos los dos con tantas ansias. Finalmente sucedió, me beso, un vaho de flores inundo la habitación, sus suspiros me desnudaron el alma, tenia esa actitud piadosa y despiadada a la vez, pude sentir aquellos sentimientos, que pensé había dejado olvidados en aquel sombrío baúl de los recuerdos. Mientras pensaba ya es tarde, me tengo que ir; algo en mí me detenía, no pude responder a ninguna de sus preguntas, tan solo sabia que era la persona que esperaba, la única persona que podría hacer que recuperara la confianza en mí y en todo lo que podía ser capaz de sentir. Sé que no puedo retroceder el tiempo, ni pretender encontrarme una vez más con él, no puedo hacerlo porque ya no esta presente en este mundo. Cuando me reúna con el en el cielo, deberé decirle que en mí dejo su efecto, que jamás conocí a nadie tan especial, todo esto sucederá mientras nos detenemos en el tiempo.

ESCULPIENDO EROTISMO


El hombre, sus brazos musicales, su cuello y su torso se alargan en un desesperado gesto imposible de hacer el Amor. Sus manos emergen del seno y del hombro del cuerpo del que nunca debieron separarse, y al que siempre pertenecerán. La perfección de un cuerpo esculpido, cada músculo suavemente acariciado, besado, cuidado con un infinito mimo, este es un fiel deseo, que el cincel respetó. La mujer alberga en su mente el dolor, el ansia, la sed devoradora del hombre al que quiso permanecer unida en total comunión y cuya separación la llevó a la locura. El silencio que rodea los cuerpos es palpitante. Cerrando los ojos, en el museo parecen escucharse sus voces de placer, de insomnio, de melancolía, el acento alegre en las palabras osadas, como si un viento cálido entrase bruscamente en la estancia. Y los lamentos, los jadeos, las risas, los sollozos, la música del Amor. Igualmente se percibe el perfume de los dos cuerpos que, al unísono, transpiran pasión, luz, vida.

VENAS DE MAR


La carretera oscura, un cigarrillo colectivo en mi manos, la misma excursión nocturna los fines de semana, con algo de propina en el bolsillo para comprar alguna bebida alcoholizante que nos dejara por algunas horas inconcientes. Las ganas de ensimismarnos y la de respirar la brisa playera disipaban el largo camino que nos tocaba por recorrer, brisa que nos secaba los labios, buscando entre las olas algún amigo interesante, que amilane con una turbulenta mezcla de fluidos, la monótona y aburrida compañía de la soledad. Fueron muchas las veces en la que decimos por cuenta propia, reencontrarnos con aquella mística influencia salina, llena de marejadas absolutas, mezcla de embelezante belleza, que entre sus noches impacientes escondía Huanchaco, nuestro paraíso por decirlo así, el único lugar donde no existian las penas ni remordiemientos, donde se promovían ratos de vana conversación fluida, intentando hacer volar pequeños corazones perdidos en busca de una inexacta madurez.
Con los años algunos amigos migraron, otros tantos encontraron la mitad del sol y detestaron la noche, el auto en el que partiamos por la noches fue vendido a un precio irrisorio, la música que soliamos escuchar paso de moda, yo decidi enderezar mis ramas y ponerme a estudiar. Ahora tan solo nos quedan los recuerdos de una nostalgica y bohemia adolescencia en busca del mar.