
De vez en cuando hay que saber tomar una decisión, llevarla hasta el final, no pensar en efectos secundarios, daños colaterales, terceras personas; esa clase de mentiras de manual que nos venden en botellas no reciclables, esos sueños de un solo uso, con sabor a cerveza de barril; como todo lo que se rompe en mil pedazos cuando lo aprietas contra el corazón. Como si fuera fácil cumplir con lo que nos encomendamos a carta cabal, lo cierto es que nadie tiene la sabúria para tomar la decisión exacta, con la persona exacta, la sonrisa exacta; sin que por un momento no haya pensado en la segunda alternativa, que podria haber sido la más acertada.




2 comentarios:
Pero siempre que eliges... descartas una opcion o varias...
A veces quisiera poder enmendar todos mis errores, pero sé que eso es inútil, que no lo lograré . . .
Publicar un comentario