domingo, agosto 13, 2006

ESCULPIENDO EROTISMO


El hombre, sus brazos musicales, su cuello y su torso se alargan en un desesperado gesto imposible de hacer el Amor. Sus manos emergen del seno y del hombro del cuerpo del que nunca debieron separarse, y al que siempre pertenecerán. La perfección de un cuerpo esculpido, cada músculo suavemente acariciado, besado, cuidado con un infinito mimo, este es un fiel deseo, que el cincel respetó. La mujer alberga en su mente el dolor, el ansia, la sed devoradora del hombre al que quiso permanecer unida en total comunión y cuya separación la llevó a la locura. El silencio que rodea los cuerpos es palpitante. Cerrando los ojos, en el museo parecen escucharse sus voces de placer, de insomnio, de melancolía, el acento alegre en las palabras osadas, como si un viento cálido entrase bruscamente en la estancia. Y los lamentos, los jadeos, las risas, los sollozos, la música del Amor. Igualmente se percibe el perfume de los dos cuerpos que, al unísono, transpiran pasión, luz, vida.

3 comentarios:

Gonzalo Del Rosario dijo...

Está bacán, manejas bien este tipo de cuestiones . . . erotómanas.

la dueña dijo...

muy bueno..que calor hace aqui .

Raquel García Peralta dijo...

Estas noches son las mias, y las recuerdo muy bien, sólo quise maquillarlas para evitar lo parecido con mi realidad...