
Seguramente las respuestas varían y eso esta perfecto. Cada uno de nosotros tiene un modelo a seguir, un ídolo y con eso no me refiero exclusivamente a las personas que se paran en un escenario y nos entretienen al compás de su danza, canto o su voz. En primer lugar admiro a las personas por su perseverancia y el empuje constante que trasmiten en sus acciones. En segundo lugar los valores que poseen y ponen en práctica cada día, permitiéndonos aprender de ellos. Debemos admirar la vida y agradecer la existencia, saber para qué vivimos y qué es necesario hacer para vivir bien.




