miércoles, diciembre 19, 2007

Librero de vía pública

Al amparo de los libros nació una actividad que, con el tiempo se convertiría en una tradición. En este periodo de expansión donde los libreros se vuelven necesarios y el ser librero comienza a verse como un oficio ilustre propio de hombres cultos cuya única pasión es ser el nexo indiscutible entre el lector y su más preciado bien el libro.

Quién imaginaría que algunas de las galerías del Mercado Búfalo Barreto más conocido como “La Unión”, la avenida Juan Pablo Segundo en la Universidad Nacional de Trujillo y una de las más excéntricas de las galerías ubicadas al costado del ya extinto Centro Comercial Las Malvinas, servirían como vitrina de expendio ambulante para escritores como un genial Gabriel García Márquez, Cesar Vallejo y un no menos conocido Mario Vargas Llosa. El común denominador de estos ilustres literatos bien podría ser su magnifico aporte a la literatura, pero si hablamos de estos tres lugares más concurridos en la ciudad de Trujillo, el común denominador sería nada más y nada menos que la venta de sus grandes obras de manera ambulatoria.

La historia se remonta a más de cinco mil años, con el nacimiento de la joya más preciada que el hombre en todo su periodo de evolución ha podido crear, el libro. Su importancia en el desarrollo cultural de los pueblos ha sido determinante, en él han quedado registrados los grandes acontecimientos de la humanidad tanto sociales, como políticos y culturales.

El libro deriva de la palabra latín liber, que significa corteza de un árbol y que fue el primer soporte sobre el cual se escribió primitivamente. Gracias a esta corteza es que hoy en día podemos tener en nuestras manos este bien tangible lleno de sabiduría como lo es el libro y por el cual lamentablemente se tienen que talar más de 15 árboles para finalmente poder tenerlo como producto terminado, digo lamentablemente porque en muchos casos no le damos un merecido uso y mucho menos la importancia que este refiere. En el afán de querer dejar un legado histórico, en la antigua Asiría se utilizaron tabillas de arcilla para posteriormente cambiarlas por el papiro que se utilizó en forma de rollo. Ya situados en la Edad Media se utilizó otro soporte de mucha más importancia, el pergamino, estos iban adornados a veces con cintas de colores, formando los códices – que eran un conjunto de hojas rectangulares que formaban parte del papiro, estas son las primeras muestras de que el egoísmo en el hombre no trasciende su deseo de querer brindar sus conocimientos.

Hacia 1040, el artista chino Pi – Sheng Meng utilizaría los primeros tipos móviles, adelantándose en cuatro siglos a Gutenberg. En 1453 éste inventaría la imprenta, extendiéndose rápidamente por toda Europa, iniciándose una etapa magnifica para la difusión del libro. En 1500 Manucio, fundador de la Imprenta Aldina le brindaría un estilo propio al reducirle el formato, por lo que el hábito de la lectura se extiende notablemente. La primera obra impresa por Gutenberg fue la Biblia llamada Mazarina. La imprenta marcó un momento histórico como pocos, permitió la impresión de grandes cantidades de libros. Los libros han sido el detonador de los grandes movimientos sociales y han registrado la historia, la cultura y las pasiones del ser humano. Pero, por encima de todo, han permitido la difusión del conocimiento. En suma, los libros son una lección y espejo de la vida.
Al amparo de los libros nació una actividad que, con el tiempo se convertiría en una tradición. En este periodo de expansión donde los libreros se vuelven necesarios y el ser librero comienza a verse como un oficio ilustre propio de hombres cultos cuya única pasión es ser el nexo indiscutible entre el lector y su más preciado bien el libro, un bien que no le pertenece porque finalmente tendrá que entregárselo a cambio de unas cuantas monedas a personas ávidas de conocimiento y del cual él se sentirá seguro le dará la misma importancia que él dio cuando los tuvo entre sus manos.
¿Pero quién es el librero? ¿Lo conocemos, tiene nombre y apellido? ¿Y de qué vive un librero? El librero vive hoja a hoja, letra a letra, palabra a palabra, se refugia detrás de un mostrador o delante de el, permanece en silencio mientras el nuevo visitante ojea cada rincón empolvado de sus estantes llenos de conocimiento, hasta que finalmente se atreve a solicitud del comprador, a entablar una breve, a veces larga conversación, donde el librero servirá de guía para mostrarle el mundo donde las palabras adquieren vida propia y las historias también.

Por esos azares del destino casi siempre los visualizamos formando parte de una vistosa librería estratégicamente ubicada o tratando de recomendar entre sus preferidos a los que el considera los mejores escritores para una buena e interesante lectura, casi siempre los imaginamos dependiendo de un lugar el cual utiliza como única guarida. Pero que sucede cuando un librero innova y hace suyos espacios que no le pertenecen, se apropia de avenidas concurridas, mercados informales y contra todo lo que se pudiera imaginar, entre estos puestos de madera, techos de calamina e improvisados telares formando una gran alfombra roja y hasta peligrosas conexiones eléctricas, habitan personas que tienen en común un sano vicio: la lectura.

Germán Salazar Altamirano, tiene 60 años y 28 de los cuales los ha dedicado a la venta de libros, el posee un pequeño puesto en la segunda cuadra de la avenida Santa, que pertenece al mercado Búfalo Barreto más conocido como la Unión. Don Germán, prefiere que lo llamen así, pudo ser un gran profesional, pero no pudo concluir sus estudios de Educación Primaria por la falta de recursos económicos por la cual atravesaba su familia cuando el ingresó a la Universidad Nacional de Trujillo, esto no ha mermado en lo absoluto su afán de conocimiento, dice leer todos los libros que llegan a sus manos. Siente una gran admiración por la literatura peruana y menciona algunos de sus favoritos entre ellos Pablo Neruda, César Vallejo y Mario Vargas Llosa. Don German luce cansado casi siempre esquivo, su esposa la señora Rosa, culmina siempre las oraciones que Don Germán no quiere terminar de decir, poco a poco se va desprendiendo de la capa de timidez y desconfianza que mantenía al principio.

“La vida es dura”, explica Don Germán, “Cuando era joven yo pensaba que el mundo era mejor, yo era romántico de joven”, sentencia. Lleva puesto un pantalón marrón, camisa beige y unos grandes anteojos ocultan y le brindar nitidez a su mirar. Se siente orgulloso porque uno de sus hijos el más estudioso como dice él, ha heredado el habito de leer, pero reniega cuando se le pregunta si lo que gano hoy le servirá para vivir mañana “Este no es un negocio rentable señorita, hace 28 años que decidí dedicarme a este oficio, viajo mensualmente a comprar Libros a Lima, he conocido gente muy culta y honrosa con la que he intercambiado ideas, muy a pesar de todo tengo que decir que este no es un negocio rentable”, Don Germán ha tenido que aprender múltiples oficios que en conjunto con la venta de libros pueden ayudar a mantener su hogar, “Soy electricista, vendo llaves, ferretería, cocinas eléctricas, ollas a kerosén y aún así no alcanza para vivir, pero me conformo con la tranquilidad de los libros y mi negocio, si me alcanza para comer mañana me siento tranquilo”, dice Don Germán, un hombre apenado por la falta de interés de los jóvenes por la lectura, el ha podido palpar de manera muy personal el problema y explica que el Internet más allá de ser un facilitador de conocimientos es un instrumento realizador de tareas escolares sin mayor esfuerzo.

“Tengo miles de anécdotas que me hacen sentir muy orgulloso de la afición de muchos de mis paisanos. Ahora ya retirado me encuentro con personas que me expresan su satisfacción, pues no olvidan a su librero y gracias al cual tienen en su casa una pequeña biblioteca. Mucha gente logró comprar libros pagando a algún sol diario, cuota que establecí y que por desgracia no tuvo el éxito que yo esperaba. ¡Que difícil era vender libros!”. Don German extraña hasta la cuota diaria.

Como dicen las frases del pregón Español del siglo XVIII, que son un reflejo exacto de lo que es un verdadero vendedor de libros: uno quiere tener muchos libros y tomarles cariño, jamás podrías desprenderte de ellos, pero después ves a las personas que desean leer los libros que tu vendes y no tienen medios para poder obtenerlos, quisieras dárselos pero tu vives de las ventas. Entonces parece que en el siglo XVIII el problema era el mismo.

Actualmente, y ya desde el retiro comercial, yo todavía dispongo de miles de libros que por una parte desearía vender, pero por otra parte casi siempre termino regalando. Parece que al final de mi trayectoria puedo por fin cumplir un gran anhelo: ante los ojos ávidos de los que quieren leer libros ¡PODER DÁRSELOS!

sábado, noviembre 03, 2007

martes, octubre 09, 2007

Poesía híbrida en Trujillo

En su recodo el poeta hace diluviar el destino porque para andar limpio dibujando la hora de reverdecer enrojeciendo vengo jolgorioso a confesar, este fragmento pertenece a la poesía “Circunstancias de amor” del poemario “Perdurancias”, publicado en 1996, por Diómedes Morales Salazar, poeta, narrador, critico literario y periodista de oficio, se confiesa ferviente admirador del idealista radical, José María Vargas Vila, aunque hoy en día después de más de 30 años, con pena reconozca que algunos de los libros que leyó fueron muy malos, pero rescata e invita a leer uno de sus favoritos, “Huerto Agnóstico”, publicado en 1911. Nacido en 1956, Diómedes Morales, es miembro activo del Grupo Literario GREDA, ha publicado en revistas, plaquetas, periódicos y libros editados en diversas partes del Perú. Actualmente tiene a su cargo la edición de la revista de poesía y cuento “Alfarero”, que espera ser un puente para quienes decidan escribir, sean noveles o ya conocidos.

¿Cómo se encuentra actualmente el mercado editorial en La Libertad?
Lamentablemente nuestro mercado editorial es muy limitado, mayormente las editoras le brindan prioridad a escritores ya consagrados y se olvidan de los escritores noveles que también cuentan con mucho talento. Actualmente si un escritor desea publicar su trabajo, tiene que hacerlo con su propio peculio, muchas veces el escritor no cuenta con los recursos económicos, pero si con el talento necesario para destacar en el mundo de la letras. Este es un problema que tiene que ser analizado por las editoriales, para que no se pierdan las obras de grandes exponentes de la poesía y literatura peruana.
¿Cree Ud. que el ser editor sea todo un reto?
No un reto. Pero si una lucha de constante especialización.

¿Existe alguna característica en especial que perfile al editor Trujillano?
No creo que exista una característica definida, el editor trujillano se encuentra en perfeccionamiento, claro que hay editores muy importantes, pienso que el editor debe ser una persona que seleccione minuciosamente un obra, conocedor de las técnicas narrativas, debe ser un compilador de información, tener un extenso diccionario personal, esto se convierte en una tarea artística de altísima especialización y creatividad.

¿Qué piensa Ud. de su trabajo como Editor en la revista Alfarero?
La critica ha recibido con mucha aceptación nuestra primera edición, sé que hay muchos aspectos en los que tenemos que mejorar y lo lograremos en cada una de nuestras publicaciones.

¿Cuál es el balance que le dejado la primera edición de la revista Alfarero?

Esta revista tiene una proyección a largo plazo, recién hemos publicado el segundo número, pero tenemos en cuenta que poco a poco vamos a ir mejorando en todo los aspectos de la revista. En primer lugar en cada edición se mejorara la presentación, así como las publicaciones de los poetas, se les abrirá las páginas a quienes deseen publicar en nuestras revista, por supuesto que estos escritos deben de ser mucha calidad para deleite de nuestros lectores.

¿Cuál es la importancia de la edición Alfarero en el ámbito literario e intelectual de nuestra localidad?
Consideramos que la revista Alfarero, viene contribuyendo en la difusión y promoción de la literatura regional. Somos una ventana para que destacados y noveles poetas trujillanos, puedan dar a conocer sus trabajos literarios, con el único fin de incentivar la lectura y la difusión de la buena poesía en nuestra región.

¿Cree Ud., que la creación de una revista literaria sirva para definir las características de un grupo de escritores? ¿Puede ser Alfarero una de ellas?
Existen muchos tipos de revistas, algunas reúnen especialmente a un grupo de escritores con un determinado estilo y tendencia estética, que hacen de sus publicaciones una manera hegemónica de presentarlos. Pero en Alfarero no buscamos eso, queremos ser una vitrina donde convergen los diferentes estilos de la utilización del lenguaje, le damos prioridad a la poesía andina, que rescata los usos y costumbres, sentimientos, además la difusión cultural de los diferentes distritos y provincias de la región.

¿Podría existir un mundo sin cuento ni poesía?
Una buena pregunta. No concibo un mundo sin poesía, el ser humano es poesía, la poesía esta en el aire que nos rodea, en las aves, en el agua, en los ojos, en una sonrisa. La poesía esta en la venas de quien a través de la palabra logra expresar sus emociones, sentimientos, ideas y construcciones de la imaginación, se pueden crear mundos inimaginables y nexos entre lo distinto y extraño.

¿Cómo ve el desarrollo de la poesía Trujillana? ¿Se puede hablar de grandes exponentes de la poesía en Trujillo?
La poesía Trujillana es híbrida, existe una mezcla muy rica entre las estéticas y estilos que utilizan la palabra como medio de expresión, pienso que nuestra poesía se encuentra en constante ascenso. He observado con mucha gratificación que muchos jóvenes en Trujillo, están incursionando de manera muy esmerada en la poesía, jóvenes con mucho potencial, quienes han creado grupos literarios, con el único propósito de mantener en actividad uno de los géneros más bellos de la literatura. Pero muy a pesar he visto quienes llevan a la poesía por el lado erótico, cuando en realidad la poesía es plenamente romántica. Entre los exponentes más destacados que puedo mencionar, se encuentra Luis Eduardo García, un poeta muy importante de nuestros tiempos.

¿Existe algún problema para quien decide escribir poesía en nuestra localidad, cuales son los principales obstáculos?
Principalmente el de difusión, el escritor tiene que invertir de su propio peculio para poder publicar un libro, y siempre este es pequeño de pocas hojas, porque que los costos de impresión y producción son muy elevados.

¿Cuál seria su recomendación para quienes estén recientemente incursionando en el mundo de la literatura, especialmente en la poesía y el cuento?
Que deben contar con las cualidades necesarias para escribirla, deben leer poesía, instruirse leyendo libros para incrementar sus vocabulario personal y aprender las técnicas que le ayudaran a entender y poder sumergirse en el mundo de la poesía y el cuento.

lunes, junio 25, 2007

La irreverente casona de los sonidos

Si lo que busca es un lugar “cool” para bailar y mostrar las mejores galas que guarda en el ropero, por favor no intente venir a aquí.
Esta es una visita guiada por una de la más irreverente de las casonas, llena de subculturas y personajes excéntricos, con una inusual fachada, inapropiada para algún conspicuo restaurador, que no dudaría en tildar de vejamen, el hecho de plasmar en ella, unas cuantas siluetas diabólicas con rostros femeninos y donde la música congela los segundos en la informalidad del lugar.

Sucia y desprotegida así la recorrí, respire su esencia colonial, percibí texturas, y aún en silencio, entre a una suerte de barra, custodiada por unas cuantas mesas y sillas de paja, sus paredes sucias lucían una decoración interesante, en todas ellas se podía atisbar cultura; a lado derecho frente a la barra yacen colgadas formando un collage, unas fotografías en blanco y negro, que cuyo atractivo principal es la imagen de un dantesco hombre Paruno, capturada por Martín Chambi, un notable fotógrafo peruano, que como bien afirmó Vargas Llosa “Se volvía todo un gigante cuando se ponía detrás de una cámara”, a ella la acompañan unas antiguas radios en desuso, billetes y monedas que dejaron de circular hace mucho tiempo, artesanía y telares, que le dan al lugar una apariencia despreocupada y peruanamente caprichosa.

Pedí una cerveza y me atrincheré en una de las mesas del cuarto contiguo a la barra, que fue el que escogí para observar lo que acontecía, mientras los trabajadores coordinaban los últimos detalles para dar inicio a una noche más y un hombre delgado de cabello claro, afinaba una vieja consola que pronto serviría para sonorizar los oscuros ambientes que poco a poco se iban llenando.

El silencio se fue disipando cuando comenzó la canción “How Soon is Now”, de los ochenteros The Smiths, la pista de baile que fue oscurecida a propósito con unos mantos negros, se lleno por completo, cuerpos enajenados bailaban al compás de Morrisey, evidenciando un profundo estado catártico, situación promovida quizás por el exceso de alcohol. La casona musical retrocedió en el tiempo, en ella se escuchó a The Cure, The doors, Héroes del Silencio y a un extraordinario David Bowie.




Sólo por breves instantes se pudo escuchar el bullicio de sus asistentes, entre ellos divise a un caballero de aspecto informal y con una larga cabellera negra, quien se encontraba presto a encender un cigarrillo, le pedí fuego y sin titubear le pregunté la razón de tanta euforia, dando un fuerte pitido, me respondió “La música y esta casona son la única inspiración para evocar mis recuerdos”, misántropo, bebedor y pintor de profesión, intentó darme es sus sencillas palabras, el porqué de su continua visita a este lugar, mantuvimos una larga y amena conversación sobre música y sus géneros, intercambiando nombres de bandas de rock de los 60’s, 70’s, 80’s, citando títulos de canciones memorables, pero siempre quedándose en silencio cuando deseaba inmiscuirme en su vida personal.

Entre las melodías en las que abunda cierta introspección de tipo suave y muchas veces una lírica sentimental, encontré a los emopunk, jóvenes a quienes fácilmente se les puede reconocer por su manera tan peculiar de vestir, llevan puesto siempre el color negro y rojo, como instintivo de la filosofía Anarquista a la cual pertenecen, pero que quizás en muchos casos no conozcan ni la compartan.

Diana Castaño, tiene 22 años y es estudiante de Arquitectura, siempre anticipa sus respuestas con una gran sonrisa, tiene el cabello negro ensortijado, de su fino cuerpo sólo se pueden observar las líneas laterales que recorren el pantalón lleno de parches que ella misma cosió. Viste un polo negro con rayas blancas, tiene las uñas pintadas de negro y un puntiagudo pircing que parece atravesará una de las cejas que engalana sus ojos hermosos ojos café.

Ella no desea hablar de su apariencia, mucho menos de los pasadores de diferente color que lucen sus cómodas zapatillas “Converse”, bebe sorbo a sorbo su cuba libre, mezcla de ron y gaseosa negra, mientras me conversa sobre sus gustos y pasiones, la música Punk y la pintura. Ella acaba de pintar un óleo sobre lienzo, al puro estilo abstracto de su pintor favorito Wasily kandisky, me cuenta de sus sueños y sus creaciones, luego me pide de favor, acompañarla a bailar junto a Placebo. Yo acepto.

Las horas parecen nunca acabar, al fondo en uno de los cinco ambientes, esta sentada una pareja conversando, ella invade su espacio obsequiándole un gran ósculo, lo coge de la mano y lo invita a bailar. Ella viste una pequeña falda de tableros rojo, que le hace un juego perfecto a las pantimedias llena de orificios, que ella misma debió cortar, su es cabello corto y un gran cinturón encierra su menuda figura.

Su compañero no menos excéntrico, un ser gótico, que parece ser sacado de la película “El Cuervo”, tiene puestas unas botas de cuero negras con grandes hebillas brillantes, viste un pantalón de charol que se ciñe perfectamente a su cuerpo, y un polo color red púrpura, el complemento perfecto a sus inspiraciones góticas. Maquilló uno de sus ojos, con una fuerte sombra de color negro, su cabello luce un corte complemente asimétrico, sus brazos llevan brazaletes de cuero, llenos de puntas inquisidoras, las cuales limitan cualquier acercamiento.

Él contempla los pasos angelicales de su delgada musa, la aprieta contra su pecho y cerrando los ojos le dice palabras al oído, ella las escucha muy encantada y como muestra de amor, le responde con un ferviente beso en la mejilla.

Esta es la particularidad de la casona, un mundo de personas, quienes forman parte de una vida alternativa y subculturas urbanas, que han hecho de este lugar un punto de encuentro, donde se refugian para compartir y satisfacer a sus exquisitos oídos insaciables con la mejor música, en definitiva una nueva alternativa, de la que estoy segura, a más de uno le gustaría conocer. Están todos invitados.

sábado, marzo 24, 2007

Midiendo el tiempo


He desalojado lo convencional de mi pasado
para disimular el paso de aquel párvulo indiferente,
que sin presente y mucha suerte,
regará mi vergel como un amante desairado.




El tiempo nos jura siempre una tregua, nos convence de ser el más indicado, nos engaña con sus sabias maneras de esperar, para finalmente hablarnos en otro idioma.

Así jamás estemos deacuerdo, y siempre deseemos con el alma congelar cada minuto que amenaza con terminar con los días, meses, años que nos quedan, tendremos en cuenta que en cada uno de ellos arden nuestros recuerdos.



Espero algún día porfín saber si valió la pena, esperar, olvidar, sentir, vivir, morir.