Si lo que busca es un lugar “cool” para bailar y mostrar las mejores galas que guarda en el ropero, por favor no intente venir a aquí.Esta es una visita guiada por una de la más irreverente de las casonas, llena de subculturas y personajes excéntricos, con una inusual fachada, inapropiada para algún conspicuo restaurador, que no dudaría en tildar de vejamen, el hecho de plasmar en ella, unas cuantas siluetas diabólicas con rostros femeninos y donde la música congela los segundos en la informalidad del lugar.
Sucia y desprotegida así la recorrí, respire su esencia colonial, percibí texturas, y aún en silencio, entre a una suerte de barra, custodiada por unas cuantas mesas y sillas de paja, sus paredes sucias lucían una decoración interesante, en todas ellas se podía atisbar cultura; a lado derecho frente a la barra yacen colgadas formando un collage, unas fotografías en blanco y negro, que cuyo atractivo principal es la imagen de un dantesco hombre Paruno, capturada por Martín Chambi, un notable fotógrafo peruano, que como bien afirmó Vargas Llosa “Se volvía todo un gigante cuando se ponía detrás de una cámara”, a ella la acompañan unas antiguas radios en desuso, billetes y monedas que dejaron de circular hace mucho tiempo, artesanía y telares, que le dan al lugar una apariencia despreocupada y peruanamente caprichosa.
Pedí una cerveza y me atrincheré en una de las mesas del cua
rto contiguo a la barra, que fue el que escogí para observar lo que acontecía, mientras los trabajadores coordinaban los últimos detalles para dar inicio a una noche más y un hombre delgado de cabello claro, afinaba una vieja consola que pronto serviría para sonorizar los oscuros ambientes que poco a poco se iban llenando.El silencio se fue disipando cuando comenzó la canción “How Soon is Now”, de los ochenteros The Smiths, la pista de baile que fue oscurecida a propósito con unos mantos negros, se lleno por completo, cuerpos enajenados bailaban al compás de Morrisey, evidenciando un profundo estado catártico, situación promovida quizás por el exceso de alcohol. La casona musical retrocedió en el tiempo, en ella se escuchó a The Cure, The doors, Héroes del Silencio y a un extraordinario David Bowie.

Sólo por breves instantes se pudo escuchar el bullicio de sus asistentes, entre ellos divise a un caballero de aspecto informal y con una larga cabellera negra, quien se encontraba presto a encender un cigarrillo, le pedí fuego y sin titubear le pregunté la razón de tanta euforia, dando un fuerte pitido, me respondió “La música y esta casona son la única inspiración para evocar mis recuerdos”, misántropo, bebedor y pintor de profesión, intentó darme es sus sencillas palabras, el porqué de su continua visita a este lugar, mantuvimos una larga y amena conversación sobre música y sus géneros, intercambiando nombres de bandas de rock de los 60’s, 70’s, 80’s, citando títulos de canciones memorables, pero siempre quedándose en silencio cuando deseaba inmiscuirme en su vida personal.
Entre las melodías en las que abunda cierta introspección de tipo suave y muchas veces una lírica sentimental, encontré a los emopunk, jóvenes a quienes fácilmente se les puede reconocer por su manera tan peculiar de vestir, llevan puesto siempre el color negro y rojo, como instintivo de la filosofía Anarquista a la cual pertenecen, pero que quizás en muchos casos no conozcan ni la compartan.
Diana Castaño, tiene 22 años y es estudiante de Arquitectura, siempre anticipa sus respuestas con una gran sonrisa, tiene el cabello negro ensortijado, de su fino cuerpo sólo se pueden observar las líneas laterales que recorren el pantalón lleno de parches que ella misma cosió. Viste un polo negro con rayas blancas, tiene las uñas pintadas de negro y un puntiagudo pircing que parece atravesará una de las cejas que engalana sus ojos hermosos ojos café.
Ella no desea hablar de su apariencia, mucho menos de los pasadores de diferente color que lucen sus cómodas zapatillas “Converse”, bebe sorbo a sorbo su cuba libre, mezcla de ron y gaseosa negra, mientras me conversa sobre sus gustos y pasiones, la música Punk y la pintura. Ella acaba de pintar un óleo sobre lienzo, al puro estilo abstracto de su pintor favorito Wasily kandisky, me cuenta de sus sueños y sus creaciones, luego me pide de favor, acompañarla a bailar junto a Placebo. Yo acepto.
Las horas parecen nunca acabar, al fondo en uno de los cinco ambientes, esta sentada una pareja conversando, ella invade su espacio obsequiándole un gran ósculo, lo coge de la mano y lo invita a bailar. Ella viste una pequeña falda de tableros rojo, que le hace un juego perfecto a las pantimedias llena de orificios, que ella misma debió cortar, su es cabello corto y un gran cinturón encierra su menuda figura.
Su compañero no menos excéntrico, un ser gótico, que parece ser sacado de la película “El Cuervo”, tiene puestas unas botas de cuero negras con grandes hebillas brillantes, viste un pantalón de charol que se ciñe perfectamente a su cuerpo, y un polo color red púrpura, el complemento perfecto a sus inspiraciones góticas. Maquilló uno de sus ojos, con una fuerte sombra de color negro, su cabello luce un corte complemente asimétrico, sus brazos llevan brazaletes de cuero, llenos de puntas inquisidoras, las cuales limitan cualquier acercamiento.
Él contempla los pasos angelicales de su delgada musa, la aprieta contra su pecho y cerrando los ojos le dice palabras al oído, ella las escucha muy encantada y como muestra de amor, le responde con un ferviente beso en la mejilla.
Esta es la particularidad de la casona, un mundo de personas, quienes forman parte de una vida alternativa y subculturas urbanas, que han hecho de este lugar un punto de encuentro, donde se refugian para compartir y satisfacer a sus exquisitos oídos insaciables con la mejor música, en definitiva una nueva alternativa, de la que estoy segura, a más de uno le gustaría conocer. Están todos invitados.




7 comentarios:
Manya qué chévere descripción de LA CHASKA, me siento orgulloso que traten así a mis vecinos. Solía tocar allí en los jueves de bohemia, sólo para lokos . . .
hola, me gusta el sitio que describes, me gusta mucho tu blog al cual llegue por una casualidad bastante grande, sigo aca leyendo un poco, saludos
Pucha, amiga, ké bacán tu blog(Y). Gracias por el link(Y). Pero ké gusto me da la manera n ke describes al Chaska (o La Chaska). Pucha, la noche de ese viernes fue la primera vez ke fui a ese lugar y tanto la música como el sitio me encantaron. Ké mal ke lo cierren. Pero dicen ke abrirán otro y ojalá ke sea pronto y ke tenga las mismas características o sea parecido. Cuídate mucho amiga y vamos al Chaska!!!:D(H)
Volv� al club.
Hace meses que no escrib�a nada.
LEE LA REVISTA "ESTIGMAS" DEL GRUPO LITERARIO "PLUMA DE CARNE"
http://plumadecarne.blogspot.com/
hola flaca, entre a tu blog linkeando a noticiastrujillo , acerca de la chaska yo tambien experimente esas sensaciones cuando iba, aunque e dejado de ir pero me gustaria volver a ir en donde estea denuevo. la mezcla de musica y esas corrientes que fluyen adentro de la casona son otra cosa que no la experimentas asi nada mas "en ninguna otra parte"
un loko es el chaska, hija.
ni siquiera venden martinis!!!!!!!!!
u_u
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