sábado, marzo 24, 2007

Midiendo el tiempo


He desalojado lo convencional de mi pasado
para disimular el paso de aquel párvulo indiferente,
que sin presente y mucha suerte,
regará mi vergel como un amante desairado.




El tiempo nos jura siempre una tregua, nos convence de ser el más indicado, nos engaña con sus sabias maneras de esperar, para finalmente hablarnos en otro idioma.

Así jamás estemos deacuerdo, y siempre deseemos con el alma congelar cada minuto que amenaza con terminar con los días, meses, años que nos quedan, tendremos en cuenta que en cada uno de ellos arden nuestros recuerdos.



Espero algún día porfín saber si valió la pena, esperar, olvidar, sentir, vivir, morir.